Manuel Carrasco i Formiguera: Compliment de sentència
Compliment de sentència
Burgos, 14 d'abril de 1938
"Salió por su pie, sin atarle, cogido de mi brazo y del Juez, que estaba emocionadísimo, pues estaba hablando como un santo, después de despedirse de todos los de la Prisión, Director, Oficiales, Defensor, etc.
En el lugar de la ejecución le llevé hasta el mismo foso y le coloqué en su puesto. Allí, antes de separarnos me entregó algo para su mujer, le absolví por última vez y le abracé para despedirme. Quedó en pie, valientemente erguido cara a cara a los fusiles que ya le apuntaban y sin dejarse vendar los ojos, con el crucifijo mío en la mano, y besándolo con frecuencia. Subí corriendo a ponerme al lado del pelotón, frente a él y gritándole constantemente "Jesús, Jesús". Él dijo estas palabras: "Lo que ha sido el lema de toda mi vida y que llevo en el corazón, quiero que sea mi grito en este trascendental momento: Visca Catalunya...". E immediatamente contestando a mis gritos: "Jesús, Jesús, Jesús".
La descarga le cogió con este Nombre bendito en los labios. Cayó hacia atrás quedando muerto en el acto, pues habían disparado muy bien y a la cabeza. Me lancé de un salto a su lado, y mientras le pegaban el tiro de gracia (completamente innecesario), le di la Extramunción por la fórmula breve y ungiéndole en la frente solamente. Yo mismo también le cerré los ojos y la boca".
Testimoni del P. Ignasi Romanyà, s.j.
Font: P. H. Raguer, Divendres de Passió. Vida i mort de Manuel Carrasco i Formiguera, Barcelona, Publicacions de l'Abadia de Montserrat, 1984, p. 396.
"Salió por su pie, sin atarle, cogido de mi brazo y del Juez, que estaba emocionadísimo, pues estaba hablando como un santo, después de despedirse de todos los de la Prisión, Director, Oficiales, Defensor, etc.
En el lugar de la ejecución le llevé hasta el mismo foso y le coloqué en su puesto. Allí, antes de separarnos me entregó algo para su mujer, le absolví por última vez y le abracé para despedirme. Quedó en pie, valientemente erguido cara a cara a los fusiles que ya le apuntaban y sin dejarse vendar los ojos, con el crucifijo mío en la mano, y besándolo con frecuencia. Subí corriendo a ponerme al lado del pelotón, frente a él y gritándole constantemente "Jesús, Jesús". Él dijo estas palabras: "Lo que ha sido el lema de toda mi vida y que llevo en el corazón, quiero que sea mi grito en este trascendental momento: Visca Catalunya...". E immediatamente contestando a mis gritos: "Jesús, Jesús, Jesús".
La descarga le cogió con este Nombre bendito en los labios. Cayó hacia atrás quedando muerto en el acto, pues habían disparado muy bien y a la cabeza. Me lancé de un salto a su lado, y mientras le pegaban el tiro de gracia (completamente innecesario), le di la Extramunción por la fórmula breve y ungiéndole en la frente solamente. Yo mismo también le cerré los ojos y la boca".
Testimoni del P. Ignasi Romanyà, s.j.
Font: P. H. Raguer, Divendres de Passió. Vida i mort de Manuel Carrasco i Formiguera, Barcelona, Publicacions de l'Abadia de Montserrat, 1984, p. 396.

